• Tratamiento de los Gastos Indirectos en el IRAE
Artículo:

Tratamiento de los Gastos Indirectos en el IRAE

23 abril 2018

Cr. Emiliano Forte, Senior de Asesoramiento Tributario |

INTRODUCCIÓN

La determinación y el cómputo de los gastos indirectos en el IRAE dista de ser un procedimiento sencillo; todo lo contrario, requiere de complejos cálculos, así como de un riguroso juicio profesional, para ser tratados adecuadamente. A continuación, describiremos en síntesis algunos de los aspectos más salientes de las dos categorías que los componen.

GASTOS FINANCIEROS

La normativa del IRAE peca por su rigidez en materia de gastos financieros, al imponer la ficción de que estos son siempre indirectos. En los hechos, hay gastos que pueden vincularse directamente sin mayores dificultades a rentas gravadas o no gravadas por el impuesto.

En lo atinente al concepto de «gasto financiero», se entienden incluidos los intereses, los gastos y comisiones bancarias y la diferencia de cambio (DC) originada en cuentas de pasivo. El motivo por el cual las DC originadas en cuentas de activo no califican como gasto financiero tiene su raíz en una ilógica postura mantenida por la administración tributaria, que sostiene que los activos siempre generan rentas en materia de DC, mientras que los pasivos siempre generan gastos, posición que entendemos que se encuentra desprovista de todo sustento normativo.

Una vez que los gastos financieros están cuantificados, se procede a prorratearlos por el coeficiente de activos, que se calcula como el promedio que los activos generadores de rentas no gravadas (AG RNG) ocupan sobre el promedio de los activos totales, valuados según normas fiscales. Nuevamente, el articulado del IRAE brilla por su escasa flexibilidad al no permitir a los contribuyentes utilizar otros coeficientes que se ajusten mejor a la realidad de cada negocio.

En la práctica profesional tributaria, existen varios preconceptos erróneos en torno a este coeficiente. Por ejemplo, no es correcta la asociación sinonímica entre AG RNG y activos en el exterior: las importaciones en trámite, si contienen bienes de cambio o bienes de uso cuya enajenación o uso generará rentas gravadas, constituyen un activo generador de rentas gravadas (AG RG); inversamente, la participación patrimonial en otro contribuyente de IRAE debe calificarse como un AG RNG (salvo en el ejercicio fiscal en que esta se enajene).

El concepto de «deudores por exportación» no comprende a los deudores por trading -puesto que no son una exportación, al no haber bienes que hayan salido del territorio político nacional- ni los deudores por exportaciones a zona franca u otros exclaves aduaneros en Uruguay -dado que son una exportación a efectos del IVA, pero no en sede del IRAE-.

GASTOS NO FINANCIEROS

También denominados «gastos de administración», este conjunto de erogaciones debe ser prorrateado a través de un coeficiente técnicamente aceptable. Existen numerosos debates sobre qué se entiende por la expresión «técnicamente aceptable», algunos de los cuales han llegado a instancias contencioso administrativas en las que la jurisprudencia ha fallado en contra del fisco.

El gran elenco de contribuyentes opta por utilizar el coeficiente de activos o el de ingresos (ingresos no gravados sobre ingresos totales valuados fiscalmente) para distribuir estos gastos. No obstante, este excesivo simplismo en la fijación de un coeficiente puede provocar que una desproporcionada parte de los gastos no financieros deban considerarse no deducibles, incrementando la tasa efectiva del impuesto.

En caso de adoptar el coeficiente de ingresos, es de hacer notar que, de acuerdo con lo postulado por el fisco en lo concerniente a las DC, solo debería incluirse aquella proveniente de cuentas de activo.

Los contribuyentes que han seguido esta opinión se han topado en ocasiones con que el total de los ingresos no gravados arroja un importe negativo, convirtiendo a este coeficiente en un cálculo inoperante. Para ello, la DGI emitió la resolución 1628/008, en la que insta a los contribuyentes a tomar ingresos de ejercicios fiscales anteriores hasta que el numerador sea un número positivo. Esta resolución «parche» patentiza, una vez más, los inconvenientes de adoptar la postura de la DGI en lo que a la DC se refiere.

CONCLUSIONES

Aunando todo lo dicho, la normativa del IRAE muestra ciertas falencias en el tratamiento de los gastos financieros que ameritarían una revisión a nivel legislativo para flexibilizarla.

Asimismo, el fisco debería rever su postura hacia la DC, que no hace más que complicar una temática ya de por sí es compleja conceptualmente.