• Nueva Ley de Fomento al Emprendedurismo y sus tres pilares fundamentales
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Nueva Ley de Fomento al Emprendedurismo y sus tres pilares fundamentales

08 octubre 2019

Cra. Liliana Sierra - lsierra@bdo.com.uy |

INTRODUCCIÓN

En el marco de un ecosistema emprendedor que busca facilitar el surgimiento de nuevos emprendimientos y la búsqueda de adaptación a nuevas realidades, tanto económicas como funcionales de los emprendedores de hoy en día, el pasado 21 de setiembre se aprobó en el Parlamento por unanimidad la Ley de Fomento al Emprendedurismo.

LOS TRES PILARES

Declara de interés Nacional el Fomento al Emprendedurismo

En su artículo tercero, la Ley establece el soporte institucional necesario para la definición de las políticas y el diseño e implementación de los programas: el Sistema Nacional de Transformación Productiva y Competitividad, un Plan Nacional de Emprendimientos, un Gabinete Ministerial de Transformación Productiva y Competitividad y el Consejo Consultivo de Emprendimientos. Se fija además el Día Nacional de la Cultura Emprendedora, que se celebrará el tercer jueves de noviembre de cada año, fecha en la que cada Ministerio e Intendencia deberá publicar un reporte anual de acciones tendientes al fomento de la cultura y actividad emprendedora.

Dicho marco institucional deberá actuar de forma de cumplir con el objetivo de la Ley: la consolidación de un ecosistema emprendedor en el país, desarrollo y difusión de la cultura emprendedora, y la promoción y desarrollo de los emprendimientos y emprendedores.

Se crean las Sociedades Anónimas Simplificadas (SAS)

La gran novedad de la reciente Ley es el surgimiento de un nuevo formato híbrido de tipología societaria que baja la barrera de la formalidad además de reducir los costos significativamente. Esta nueva herramienta jurídica más adecuada a las nuevas formas y modelos de negocios del mundo actual existe desde 1970. Estados Unidos, Francia, Reino Unido, España, Chile, Colombia, Argentina y México son ejemplos de legislaciones que las incorporaron con notable éxito.

Las SAS son un tipo de sociedad comercial cuyo capital está representado por acciones y sus accionistas no serán responsables por las obligaciones sociales, tributarias, laborales o de cualquier otra naturaleza más allá del monto de sus aportes, excepto en caso de declararse inoponible la personería jurídica por haber sido utilizada en fraude a la ley.

Si bien en la definición se asimila a las sociedades anónimas (SA) tradicionales, dista de ellas en varias de sus características principales:

  • Las SAS pueden estar integradas por un único accionista desde el inicio.
  • Las acciones simplificadas estarán representadas por acciones nominativas o escriturales (no se permiten las acciones al portador) y les es aplicable la obligación de identificar a sus beneficiarios finales conforme a la Ley 19.484.
  • Podrán crearse clases y series de acciones, estableciendo en los estatutos los derechos correspondientes a las mismas. También podrá preverse acciones sin derecho a voto.
  • Sociedad cerrada, es decir que no cotizará en bolsa, aunque podrán recibir financiamiento de gran escala en el mercado de capitales a través de la emisión de obligaciones negociables. Además, se habilita el financiamiento colectivo.
  • Su constitución podrá realizarse por medios digitales y con firma electrónica avanzada u otro medio de autentificación (web).
  • Modernización de su funcionamiento orgánico, las reuniones podrán ser en cualquier lugar e incluso por medios de comunicación simultánea.

Por otro lado, comparte algunos puntos de coincidencia con las SA, como es el control de la Auditoría Interna de la Nación (AIN) y que el grado del mismo depende del nivel de facturación. En cuanto a la responsabilidad de los socios, es igual en SAS y SA.

A todos los efectos tributarios, incluyendo el gravamen sobre la distribución de utilidades, las SAS tendrán el mismo tratamiento otorgado a las sociedades personales.

Sistema de financiamiento colectivo (Crowdfunding)

La otra novedad es que la Ley da lugar al financiamiento colectivo, habilitando así el ingreso de cualquier interesado en financiar el emprendimiento, el cual se publicará en las plataformas digitales (PFC). La autoridad que regulará el funcionamiento de las PFC es el Banco Central del Uruguay (BCU), quien establecerá los límites máximos de emisión por emisor.

HITO DEL ECOSISTEMA EMPRENDEDOR

Si bien Uruguay se ha ido adaptando a las tendencias mundiales en cuanto a innovación, la aprobación de esta Ley marca un antes y un después para el ecosistema emprendedor uruguayo. No cabe duda que la llegada de las SAS como vehículo societario era una cuenta pendiente, pero no menos importante es haber declarado de interés nacional el fomento al emprendedurismo, con todo lo que implica.

Si bien solamente falta la reglamentación del Poder Ejecutivo para que todas estas nuevas medidas comiencen a funcionar en el mercado, la sanción de la Ley es una muy buena noticia, para todos.

lsierra@bdo.com.uy