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Moneda funcional: la importancia de una correcta definición

29 enero 2021

Cra. Gabriela Noya , Senior - Auditoría y Servicios Relacionados - [email protected] |

Introducción                                              

La moneda funcional es un concepto que está definido en la NIC 21 “Efectos de las Variaciones en las Tasas de Cambio de la Moneda Extranjera” o en la Sección 30 de NIIF para PYMES “Conversión de la Moneda Extranjera”.

La moneda funcional refiere a la unidad de medida en la cual una entidad mide los resultados del negocio para una adecuada toma de decisiones. Una definición incorrecta de la moneda funcional puede inducir a un grupo de interés en los Estados Financieros a concluir de forma equivocada sobre los resultados de una entidad. Por ejemplo, los resultados financieros que se pudieran reconocer a partir de un error en la definición de la moneda funcional, pueden tener una importancia significativa en el Estado de Resultados, distorsionando el resultado del mismo.

Para una entidad que cotiza sus acciones en una Bolsa o para un accionista que desea cobrar dividendos, el resultado antes de impuesto es el componente crítico más sensible a su interés. Los resultados financieros pasan a ser una cuestión clave, ya que impactan sobre los mismos. Esto puede ocasionar, por ejemplo, una descapitalización, si se distribuyera un resultado mayor producto de un resultado por diferencia de cambio incorrecto.

Definición de moneda funcional según Normas Contables Adecuadas en Uruguay

En nuestro país, desde el año 2015, la mayor parte de las entidades deben emitir sus Estados Financieros cumpliendo con el Decreto Nº 291/014, el cual establece que los mismos deben ser obligatoriamente formulados cumpliendo las NIIF para PYMES. Para las entidades alcanzadas por el Decreto Nº 124/11, el marco de referencia para la elaboración de los Estados Financieros son las Normas Internacionales de Información Financiera, adoptadas por el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad y traducidas al idioma español.

La NIC 21 “Efectos de las Variaciones en las Tasas de Cambio de la Moneda Extranjera” define a la moneda funcional como “La moneda del entorno económico principal en el que opera la entidad que es, normalmente, aquél en el que ésta genera y emplea el efectivo.” La norma nos da una serie de criterios que nos ayudan a identificar dicha moneda que son:

  1. La moneda que influye fundamentalmente en los precios de venta de los bienes y servicios;
  2. La moneda del país cuyas fuerzas competitivas y regulaciones determinen fundamentalmente los precios de venta de sus bienes y servicios.

La NIC también establece factores secundarios a considerar para determinar la moneda funcional. Estos factores son:

  1.  la moneda en la cual se generan los fondos de las actividades de financiación;
  2. actividades de operación.

Esta definición y criterios son los mismos que los que se establecen en la Sección 30 de NIIF para PYMES “Conversión de la Moneda Extranjera”.

El impacto de una incorrecta definición de la moneda funcional

Una incorrecta definición de la moneda funcional, repercute en la variación del patrimonio neto, ya que los activos, pasivos, patrimonio y resultado del ejercicio no reflejarán la verdadera situación financiera de la entidad por errores de valuación.

Nos vamos a centrar en el impacto que se genera en los resultados financieros que son reconocidos en el Estado de Resultados. Los resultados financieros pueden verse afectados por la posición de activos y pasivos en moneda extranjera (es decir transacciones emitidas en una moneda distinta a la moneda funcional). Por ejemplo, si la moneda en que facturamos nuestros ingresos es el dólar, que a su vez es la moneda en la cual están pactadas nuestras condiciones comerciales y es a su vez la moneda en la cual nos financiamos, pero hemos definido como moneda funcional el peso uruguayo, vamos a tener un resultado por diferencia de cambio por cada documento de ventas emitido y no cobrado. Es aquí donde comienza la distorsión de los resultados financieros y en consecuencia se emite información que no refleja el verdadero resultado del negocio.

También debemos recordar que las circunstancias económicas de la entidad pueden cambiar, debido a los propios movimientos de los mercados o las industrias. Por lo tanto, la moneda funcional que se determinó en un momento de la vida económica de una entidad y era la adecuada, puede no serlo en un futuro. Tal puede ser el ejemplo de una entidad que vendía exclusivamente en pesos, y definió como esta su moneda funcional, pero que en un año adquiere financiamiento en dólares para aumentar su línea de producción y comienza a exportar la mayoría de sus bienes a un precio de venta en dólares.

Comentarios finales

Los emisores de Estados Financieros deben contar con el asesoramiento profesional adecuado para analizar año a año la correcta definido de la moneda funcional, para asegurarle a los grupos de interés que los resultados obtenidos y el patrimonio neto reflejan la realidad del negocio.

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