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Artículo:

Inclusión Financiera vs. “Libertad Financiera”

31 julio 2020

Rosario Morales , Contabilidad & Outsourcing - Gerente |

El pasado 9/7/2020 fue promulgada la Ley de Urgente Consideración N° 19.889 (en adelante “LUC”).

Esta norma, ingresada al Parlamento el 23 de abril, destina 10 artículos a la introducción de importantes modificaciones en materia de inclusión financiera.

La Ley de Inclusión Financiera (en adelante “LIF”) ha impulsado la bancarización obligatoria en un proceso iniciado en el año 2014, que ha presentado dificultades prácticas de implementación, pero que, luego de 6 años, se había instalado en la cotidianeidad ciudadana.

Ahora, la LUC plantea cambios contundentes en la aplicación de la LIF, que marca una posición clara del nuevo gobierno bajo la denominación de “Libertad Financiera”.

PRINCIPALES MODIFICACIONES

1. Pago de remuneraciones

Hasta el momento y de acuerdo a la LIF, no estaba permitido pagar el sueldo de un empleado en efectivo.

Con los cambios introducidos por la LUC, se admite el pago en efectivo de remuneraciones y cualquier partida a trabajadores dependientes.

Esto se encuentra supeditado a la existencia de un acuerdo previo respecto a la forma de pago entre trabajador y empleador que durará un año. Si transcurrido dicho período, no hay nuevo acuerdo, entonces el plazo se prorrogará por un año más y así sucesivamente.

Si el pago fuera acordado mediante acreditación en cuenta o dinero electrónico, el trabajador podrá elegir libremente la institución financiera en la cual cobrar. Si no opta el trabajador, el empleador puede elegir por él mientras el trabajador no haga uso de su opción.

2. Honorarios profesionales

Los pagos en dinero por servicios profesionales fuera de la relación de dependencia, podrán realizarse en efectivo hasta un monto de 1.000.000 Unidades Indexadas (en adelante “UI” - aprox. USD 108.000). Anteriormente estos pagos debían efectuarse necesariamente por medios electrónicos, en todos los casos.

3. Proveedores del Estado

Los pagos que realice el Estado a proveedores de todo tipo, por obligaciones posteriores a la vigencia de esta ley, podrán efectuarse en efectivo hasta un monto de $ 510.000 (valor 2020).

4. Restricción al uso de efectivo

Los cambios introducidos en este artículo adquieren especial relevancia por cuanto se aumenta sustancialmente el tope por el cual se puede utilizar efectivo como medio de pago en diversas operaciones o negocios jurídicos.

Quedan comprendidas en este artículo las operaciones societarias tales como aportes, reintegros de capital, pago de utilidades, etc. Con la entrada en vigencia de la LUC, los referidos pagos podrán realizarse en efectivo hasta la suma de 1.000.000 UI, debiendo abonarse el saldo por cualquier medio distinto al efectivo. En virtud de la derogación de determinados artículos de la LIF, los pagos de operaciones sobre bienes inmuebles y las adquisiciones de vehículos motorizados, que no excedan el tope referido anteriormente, también podrán hacerse en efectivo.

5. Gratuidad

Para las operaciones de pago de beneficios sociales, complementos salariales y cualquier subsidio o prestación, las instituciones financieras no cobrarán cargo alguno al receptor del pago. Anteriormente, esta condición de gratuidad era aplicable a las dos partes intervinientes en la operación.

LAS DEROGACIONES

Se eliminaron algunos artículos de la LIF que establecían obligatoriedad en el uso de medios de pago electrónicos:

  • Pagos mayores a 160.000 UI.
  • Arrendamientos.
  • Bienes inmuebles y vehículos motorizados.
  • Tributos nacionales.
  • Compra bienes y servicios a través de regímenes tributarios especiales.

Además, se elimina la equiparación entre el pago en efectivo y el pago con tarjeta de débito o crédito, que prohibía a los proveedores o comercios cobrar un precio mayor si el pago se realizaba con tarjeta de débito o crédito.

LO QUE QUEDA DE LA LIF

La flexibilización de las exigencias en materia de inclusión financiera era necesaria y exigida por determinados sectores que veían dificultades de acceso a la bancarización o afrontaban costos excesivos.

Sin embargo y a pesar del arduo camino, hay logros de la LIF que a la luz de las recientes modificaciones pueden verse afectados. Ciertos cambios podrían propiciar la informalidad en algunos sectores, la exposición a la inseguridad por el manejo de efectivo y un acceso desigualitario al crédito. Elevados topes en la restricción del uso de efectivo van en detrimento del objetivo de prevención de lavado de activos, circunstancia que requerirá mayor control.

¿Qué queda de la antigua LIF? Menos inclusión, más libertad financiera. Quedan vestigios de una ambiciosa ley de inclusión que ofreció resistencia en una etapa inicial pero que también contribuyó a la modernización del sistema de pagos.

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