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Estrategia y Economía de la Ciberseguridad

20 enero 2022

Rosario Lopez, Servicios de IT - Gerente |

Contexto

No es que el ambiente de negocios esté cambiando, sino que el cambio está en el ambiente de negocios. Hemos transitado desde una época de estabilidad y predictibilidad a cambios consecuencia de los avances tecnológicos que suceden a un ritmo tan vertiginoso que podrían llegar a cuestionar la capacidad de las organizaciones para hacer frente a los mismos.

Conectividad, Inmediatez, apertura, colaboración, disponibilidad 24/7, aplicaciones fáciles de usar para interactuar en redes sociales, pero también con nuestro banco, un hotel o cualquier otro servicio o comerciante.  Y todo ello, literalmente hablando, al alcance de nuestra mano, smartphones cada vez con más funcionalidades y menores costos.

Economía Digital

Este nuevo ambiente global marca una realidad apremiante y una nueva era de competencia. Ésta no solo proviene de parte de los competidores tradicionales, sino que puede surgir de manera inesperada de prácticamente cualquier lugar y a ofrecer a nuestros clientes un creciente y diverso número de opciones. Clientes cada vez más exigentes y requiriendo soluciones más individualizadas y personalizadas a sus necesidades.

En este mundo hablar de gestión de negocios es hablar de digitalización, de transformación digital. Un crecimiento de los entornos de Tecnología de la Información a través de los cuales la información es procesada, almacenada y transportada, aumentando los riesgos a los que la misma se encuentre expuesta. Fue con la pandemia que este concepto se hizo explícito, acelerando los procesos de digitalización en los negocios.

Durante los dos últimos años la implementación de Tecnología para responder las necesidades se multiplicó por 5, surgiendo así nuevos productos, procesos y servicios y muchos de ellos 100% digitales o brindados a partir de la tecnología

Estrategia desde el negocio

De la mano de la satisfacción de los clientes, las organizaciones tienen una gran responsabilidad con la información que manejan, tanto de ellos como de sus empleados, de terceros y de la propia organización.

Responsabilidad que no se origina directamente desde la tecnología o áreas técnicas, sino que surge de las propias áreas de negocio y como requerimiento o a consecuencia de la Economía Digital a, partir de la cual se generan diferentes interacciones entre todos estos actores.  Interacciones que muchas veces trascienden los límites de las organizaciones y que llegan a situarse en el ciberespacio, y de ahí la concepción de ciberseguridad.

El uso y aprovechamiento de las tecnologías de la información es crítico para el desarrollo del negocio y debe responder a una delineada estrategia que oriente las acciones de todos dentro de la organización. De igual forma, su protección es también importante. La delincuencia organizada, el terrorismo, los desastres naturales e incluso las pandemias han puesto de manifiesto la necesidad de mejorar la protección de las organizaciones. Protección que por tanto debe estar también planificada y alineada a la estrategia del negocio.

Se hace necesaria la implementación de una estrategia de seguridad que tome como base el modelo de negocio y tenga una visión holística que permita a la organización abordar las verdaderas fuentes de los problemas al tiempo que maximiza los elementos que más pueden beneficiarla, garantizando la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información y de sus activos digitales, de modo de generar valor para la organización.

Inversión para la calidad

Hay una realidad que no podemos negar y es que la seguridad de la información no genera ingresos directos para la empresa.

Pero otra realidad nos indica que los incidentes de seguridad de la información son una amenaza continua para todas las organizaciones. La notificación, el soporte y la gestión proactivos son fundamentales para la protección de los activos de información propios y de los clientes u otros terceros y nuestro personal. Y de la mano de lo anterior, nuestro activo intangible más importante: nuestra reputación.

Conclusión

La seguridad de los activos digitales se ha vuelto imprescindible para la calidad organizacional, de los productos vendidos o servicios prestados, constituyendo un valor diferenciador de las organizaciones. Cuando las empresas implantan medidas de ciberseguridad para proteger los principales activos y procesos de negocio, entonces y solo entonces, están generando confianza en sus clientes, proveedores y colaboradores, impactando positivamente en la cuenta de resultados.

Y para lograrlo resulta esencial contar un equipo de profesionales multidisciplinario que facilite la implementación de una estrategia de ciberseguridad alineada la estrategia de negocio, al tiempo que favorezca la interacción entre los diferentes niveles de gestión e impregne en toda la organización.

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