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¿Subir o no subir los impuestos? ¡esa es la cuestión!

25 junio 2021

Cr. Emiliano Forte - [email protected], Senior de Asesoramiento Tributario |

Introducción

A lo largo y ancho del globo, y con mayor vehemencia a partir del advenimiento de la crisis sanitaria y económica ocasionada por la COVID-19, han surgido discusiones en los ámbitos político y académico sobre las medidas tributarias que deben adoptar los gobiernos en este escenario tan adverso. Así, mientras que por un lado hay opiniones que sostienen que los gobiernos deben incrementar los impuestos para poder costear los gastos extraordinarios soportados por el erario (habitualmente afines al keynesianismo); otras voces –más liberales, que velan por un Estado limitado en su tamaño y funciones- postulan que, en realidad, una suba de los impuestos puede traer aparejado el efecto contrario al deseado, es decir, una disminución de la recaudación tributaria.

Un aspecto que no suele analizarse con detenimiento a la hora de recomendar o exigir una suba de los impuestos (especialmente a los grandes capitales) es creer que la recaudación aumentará de forma lineal si se incrementan las tasas impositivas. Craso error: detrás de los contribuyentes hay seres humanos que constantemente toman decisiones económicas según sus intereses. Cuando la carga fiscal que soportan se vuelve intolerable, comienzan a coquetear con la idea de abandonar la jurisdicción en la que están para residir o realizar sus negocios en otra más amigable fiscalmente. Puede que estos contribuyentes no lo tengan presente, pero tal decisión es el resultado de aplicar la curva de Laffer, eje del presente artículo.

La curva de Laffer

Este modelo teórico, que lleva el nombre de su creador, el economista norteamericano Arthur Laffer; es una curva en forma de «U» invertida que representa gráficamente la relación entre las tasas impositivas y la recaudación tributaria. En esta curva, en el eje horizontal (abscisas) se computan las tasas impositivas, mientras que en el vertical (ordenadas) se cuantifica la recaudación fiscal obtenida con cada tasa.

Naturalmente, si la tasa impositiva es cero, no habrá recaudación tributaria. Y si fuera del 100%, tampoco se recaudaría nada, puesto que ningún contribuyente aceptaría en su sano juicio ejercer una actividad cuyo resultado íntegro fuera a parar a las arcas del Estado. Entre estos dos extremos, hay una serie de tasas impositivas intermedias, en las que en una de ellas se obtiene la máxima recaudación tributaria. Cuando esta tasa impositiva óptima es modificada (sea en más o en menos), la recaudación tributaria decrece.

Si bien debe reconocerse el mérito de Laffer por exponer de forma tan sencilla y gráfica este concepto de la «tasa impositiva óptima», el intelectual musulmán Ibn Jaldún se había referido a este asunto en el siglo XIV, al postular que los impuestos debían ser moderados para evitar que la población se mudara a otras tierras: un aumento desmesurado de los impuestos solo provocaría el desinterés económico, y con ello, la destrucción del imperio en el largo plazo.

¿Qué lugar ocupa Uruguay en su curva de Laffer?

Se trata de una de las preguntas más desafiantes y subjetivas que puede plantearse el lector, dado que la respuesta depende de una miríada de factores que no solo se limitan a cuestiones tributarias. ¿Hasta qué tasa impositiva pueden soportar los contribuyentes en Uruguay?

Debe tenerse presente que los impuestos representan el costo de vida de residir en un país: si una persona llegara a la conclusión de que los costos tributarios son desproporcionados para lo que está dispuesta a oblar, en principio existe la posibilidad de que esa persona abandone Uruguay para irse a vivir a otra jurisdicción. No obstante, decisiones de esa índole no se toman en el corto plazo, siendo el resultado de un proceso en el que afloran muchas preguntas: «¿A dónde me voy?», «¿De qué puedo trabajar allá?», «Pero allá no hablan mi idioma, ¿verdad?», «¿Y qué hago con mi familia?», entre otras cuestiones que influyen de manera decisiva a la hora de decidir si emigrar.

En estos meses, hemos sido testigos de declaraciones de ciertos sectores políticos que han reclamado una suba de los impuestos en los sectores más pudientes, solicitud que, de momento, no ha sido contemplada por el gobierno; probablemente sobre la base de que Uruguay, o bien está en su tasa impositiva máxima, o por encima de la misma. Y esta suposición lejos está de ser un despropósito: sea en el ejercicio de nuestra actividad profesional, o porque ha trascendido en los medios; hemos escuchado de contribuyentes que han desistido de sus negocios en Uruguay «porque no pueden soportar los costos tributarios».

Comentario final

Aunque parezca paradójico, hay ocasiones en las que la mejor manera de recaudar más es reduciendo los impuestos, no incrementándolos. Con un sistema tributario menos gravoso, Uruguay podría tornarse en un destino más atractivo para la inmigración y la inversión extranjera. ¿Tendrá el gobierno la osadía para implementar estos cambios y poner a prueba los conceptos de Laffer?

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