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Tratamiento tributario de las rentas obtenidas por artistas

13 marzo 2018

Cr. Emiliano Forte |

En la presente publicación, realizaremos un breve análisis de la tributación de los ingresos que los artistas obtienen por sus actuaciones en Uruguay, haciendo hincapié en las diferencias de costos tributarios que deben afrontar según se trate de un artista residente o no residente.

Por cuestiones de brevedad, solamente se considerarán aquellos tributos recaudados por la Dirección General Impositiva (DGI). Otros costos como los abonados a AGADU, Fondo Nacional de Música (FONAM) o las Intendencias, se excluirán del análisis. Asimismo, se supondrá en todos los casos que el artista trabaja fuera de la relación de dependencia.

NORMATIVA DÓMESTICA

IRPF/IRNR

En nuestra opinión, pese a que en los conciertos se utilizan equipos y bienes conexos que pueden alcanzar un valor económico considerable, en las rentas percibidas por los artistas se denota una preeminencia del factor trabajo, motivo por el cual un artista residente deberá tributar el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) por dichas rentas, aplicando las correspondientes alícuotas progresivas (con un máximo del 36%).

En caso de tratarse de un no residente, tributará el Impuesto a la Renta de los No Residentes (IRNR) a razón de una alícuota fija del 12%. Si bien en principio el gravamen por el IRNR es menor, téngase presente que el IRPF faculta a incluir una deducción de los ingresos del 30% por concepto de gastos fictos, detracción no contemplada en el IRNR.

Asmismo, debe tenerse en cuenta que el contribuyente de IRPF podría optar por tributar el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) a una tasa del 25%, lo que lo faculta a deducir los gastos reales (siempre que cumplan los requisitos de deducibilidad del gasto).

En lo que se refiere a la determinación del monto imponible para el cálculo del impuesto, se encuentran comprendidos, además de la retribución que percibe el artista, todos aquellos gastos abonados por concepto de pasajes, estadías, alimentación y el cumplimiento del rider (las excéntricas especificaciones que realizan antes de cada actuación).

IVA

En sede del Impuesto al Valor Agregado (IVA), los artistas nacionales se encuentran expresamente exonerados del impuesto. No obstante, para el caso de un artista no residente su situación frente al IVA no es la misma, dado que para acceder a la exoneración es necesario que el Poder Ejecutivo califique al evento de interés nacional o departamental (una definición imprecisa), emitiendo una resolución en la que conceda el referido beneficio tributario.

En los hechos, el Poder Ejecutivo analiza caso a caso; de conceder la exoneración, muchas veces la otorga una vez que el productor del espectáculo ya fijó el precio de las entradas, por el que el espectador raramente se beneficia con la renuncia fiscal del IVA.

IRAE

Tratándose de la situación fiscal del productor, los gastos incurridos por concepto de la retribución pagada al artista residente serán íntegramente deducibles en aplicación de la regla candado (siempre que se cumplan el resto de las condiciones para la deducibilidad), puesto que este es sujeto pasivo del IRPF categoría trabajo o, eventualmente, del IRAE.

Sin embargo, cuando la contraparte es un artista no residente, en principio solo un 48% del gasto será deducible, salvo que pueda considerarse la tasa efectiva del impuesto a la renta que el artista paga en el exterior –en la práctica, extremo improbable, en especial cuando estamos ante artistas que realizan asiduamente giras a nivel mundial y no pagan impuestos en ninguna otra jurisdicción-.

NORMATIVA INTERNACIONAL

Finalmente, repasaremos el tratamiento tributario de estas operaciones cuando el artista no residente se encuentra amparado en un convenio para evitar la doble imposición (CDI). De acuerdo con el Modelo de CDI de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las rentas obtenidas por los artistas pueden ser gravadas sin limitación alguna por el país en donde actúe (en este caso, Uruguay). En esta hipótesis, el Estado en donde el artista resida fiscalmente se verá obligado a eliminar o atenuar la doble imposición, sea a través del método de exención o el de imputación.

En lo concerniente al IVA, los impuestos indirectos no son objeto del Modelo OCDE, por lo que el tratamiento tributario no diferirá respecto al régimen doméstico.

CONCLUSIONES

A nuestro juicio, sería recomendable que el Poder Ejecutivo creara un procedimiento más ágil para conceder la exoneración del IVA, o que el Parlamento otorgue los beneficios automáticamente siempre que se cumplan determinadas condiciones objetivas, en pos de equiparar los gravámenes tributarios aplicables a los artistas residentes y no residentes.

Asimismo, creemos conveniente incluir por vía reglamentaria las rentas obtenidas por artistas no residentes como otra excepción a la regla candado, dada la dificultad que entraña para el productor deducir un porcentaje del gasto mayor al 48%.